2008 EN 8106
publicado el 25-12-2008 por DJ Licenciado Labora, 6 comentarios
Siempre es muy complicado definir el disco del año porque para otros siempre hay una propuesta más interesante. Este año me costó mucho menos trabajo definirlo. Desde que empecé a pensar cual sería mi Top 5 lo tenía muy claro.
Fue un gran año en la música: hubo grandes discos que seguiré escuchando varios años. Discos como el de Mystery Jets, Hercvles and Love Affair, Late of the Pier, Santogold, Health Disco y un interminable etcétera. Discos que constituyeron muy bien el sonido del final de esta década en que se empiezan a romper las barreras entre el Folk, la electrónica, el tan afamado indie rock y otra infinidad de géneros; en la que se crea un sonido que tiene tantas influencias pero que a la vez es tan amorfo que logra crear un sonido fresco. Vivimos un gran momento en la música: una concentración y cantidad de proyectos nuevos no había ocurrido nunca (o, por lo menos, no tantas personas teníamos acceso tan fácil a tanta información).
Sin embargo, definitivamente hubo un disco que desde que lo oí supe que iba a provocar un giro importante en la música contemporánea. En Enero platicamos de él y lo que ha logrado este dúo en el 2008 es impresionante. Dieron la vuelta al mundo y se volvieron gigantes en cuestión de meses. Habran muchos que digan que varias canciones estaban en sus EPs anteriores (aunque no suenan tan bien como en este); que están overrated, etc. Pero el hecho es que, al final, hicieron un disco de Pop tan bien logrado que demeritarlo o negar su importancia podría incluso ser injusto. Esto sabiendo que siempre existen quienes no lo aprueban, como Pitchfork, que no los puso ni en su lista de los 50 mejores discos del año (para mi: pusheadisma decisión).
Independientemente de que fue su año, es un excelente disco, lleno de hits (siempre he amado los hits; soy muy fan de Prince); un disco con tantas canciones tan buenas y logrando diferenciarse de forma tan marcada merece ser considerado como el mejor disco de este 2008. El disco representa un documento del sonido que será representativo de esta década. Es una referencia clara para que cuando alguien en el 2050 quiera saber como era la música de la primera década de éste siglo, tendrá que escuchar Oracular Spectacular.
Independientemente de que estoy escribiendo de mi disco del año, para consolidar la calidad de una banda es muy importante verla en vivo. Es la otra parte de la ecuación. Este año los vi dos veces: primero, me decepcionaron. Pero la segunda vez, en Monterrey, me gustaron cabrón. Sonaron muy bien (y se ve que esas giras alrededor del mundo were paying off).
Definitivamente, muchas bandas en los próximos años serán influenciadas por Oracular Spectacular.
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