Bahidorá 2018: Nos hacemos viejos para la fiesta, pero cinco temblores nos revivieron

#LlamadoBahidorá

 

Fotos: Carlos Maycotte | Texto: Uriel Delgado

Si hay un mote que le quede a Bahidorá es definitivamente el de “mítico”. Tanto en el sentido de una ilusión que sólo se hace real cuando la vivimos en carne propia, como en el de algo que nunca llegaremos a vivir a plenitud por más que lo intentemos. Las azules aguas de Las Estacas nos sedujeron una vez más, pero no estoy seguro de haberlas podido dominar como me hubiera gustado. Para beber del néctar sagrado que el Carnaval de Bahidorá se necesita algo que muy pocos han descubierto y definitivamente eso es algo que lo mantiene en el status de uno de los mejores festivales que tenemos en el país. Su aura de inalcanzabilidad nos hace preguntarnos, ¿algún día podré disfrutar al máximo todo lo que tiene para ofrecer?

El recorrido de tres horas para llegar a Morelos se hace más ameno acompañado de viejos amigos y anécdotas repetidas, algo que seguramente ya es parte del ritual de muchos de los que regresan al carnaval. Todo comienza a ponerse en su lugar una vez en Las Estacas, cuando las palmeras y el calor de 33º nos recibe nuevamente. Una sacudida nos mueve los planes, haciendo que nos sentemos a pensar si en realidad deberíamos de estar ahí. Por azares de la vida, el temblor del 16 de febrero terminó resultando la analogía perfecta para lo que fue Bahidorá. Una cotidianeidad con la que te sientes cómodo, que crees conocer, que te gusta tal y como es, a la que de repente llega una sacudida y te hace disfrutar la vida más que nunca.

Fotos: Carlos Maycotte | Texto: Uriel Delgado

Esas sacudidas llegaron en la forma de IFÉ, Ariel Pink, Nathy Peluso, Mount Kimbie y Kamasi Washington, quienes en medio de una cartel que nos hace sentir en un lugar habitual (ojo, como cumplido por el gran trabajo de curación e identidad que se le ha dado desde sus inicios) nos terminó haciendo valorar realmente lo que estaba pasando frente a nosotros, dejando de pensar en un fin de semana idílico y afrontando las consecuencias de haber decidido pararte frente a esos escenarios.

IFÉ

IFÉ con su sabor afrolatino y sus percusiones que retumban en lo más profundo de nuestros pechos, llevan sus sonidos de tradición y protesta a un lugar más elevado gracias a la conexión incluso ritual que logran armar con su público. Sus trajes blancos nos recuerdan a sacerdotes que guían a un séquito de gente perdida, solo que en vez de eufemismos y mitos agrandados, utilizan las emociones más primitivas del hombre para cautivarnos.

Ariel Pink

Ariel Pink se siente perdido, fuera de su hábitat. Y eso es lo mejor que le pudo haber pasado. La insistencia de su crew por los visuales faltantes, y que nunca llegaron, hacen que nos demos cuenta de su afán por dar un show perfecto, aunque para serlo sólo necesitó abrazar sus imperfecciones. El contraste shockeante entre lo que Rosenberg y compañía hacían en el escenario y todo lo que estaba pasando alrededor mientras la gente presumía sus bañadores, lo hará, al menos en mi cabeza, uno de los recuerdos más icónicos de cómo darle en la madre a la mente de la gente.

Mount Kimbie

Kamasi Washington

Eso fue lo que hizo Kamasi Washington. Sin problemas una de las mejores presentaciones que he visto en mi vida y lo mejor que le pudo haber pasado a Bahidorá. Cuando empiezas a pensar que el frío de la electrónica está bien para disfrutar pero hace falta algo que te conecte a la tierra, llega el saxofonista con su impecable orquesta y te da un golpe de realidad que hace que olvides todo lo que creías saber sobre el carnaval y lo que ahí se escuchaba. Para todos los que dudábamos si su presencia estaba justificada en un cartel dentro del cual no nos hacía tanto sentido, Washington nos calló la boca y los organizadores aplaudían mientras lo hacía.

Satori and The Band From Space

Shigeto

La fiesta siguió toda la madrugada, los pies bailaron al ritmo que ya conocían, las bocas se calentaron con las caguamas que el buen Arturo que nos servía a los periodistas que huíamos por la salida de prensa para no tener que pagar adentro, el cansancio se apoderaba del cuerpo, pero nada de eso importaba porque esos cinco temblores ya habían cumplido su cometido y con el Bahidorá. Hacernos entender que nunca vamos a poder entender nada en su totalidad y nunca nada va a ser totalmente para cada uno de nosotros; tienes que escoger qué es lo que sacude tu vida.

Categoría: Reviews
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Fecha: 21 febrero 2018
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