¡Queremos a los Chili Peppers!

El cuarteto californiano tuvo un regreso triunfal a la CDMX

Todas las fotografías por: Fernando Aceves

¡Queremos a los Chili Pepper! Tal vez muchos recordamos esta frase de aquél capitulo de Los Simpsons cuando Moe engaña a Antony Keidis y compañía para tocar en su taberna, siendo Barney el único fan que los espera con un encendedor y una cerveza en la mano, mientras repite esta frase con los ojos desorbitados.

Personalmente nunca fui un fiel seguidor de los Peppers, aunque por cuestiones de la vida, he escuchado todos sus discos, sobre todo la trilogía que parte desde One Hot Minute, Californication y By The Way. Algunas de sus canciones me acompañaron en la difícil etapa de la adolescencia, grandes recuerdos tengo al perder clases en algún lugar clandestino escuchando en una rocola una y otra vez “Suck My Kiss” rodeado de mis amigos.

Por eso cuando me enteré de que tenía la oportunidad de ver a los Red Hot Chili Pepers, no lo dudé un segundo. ¡A los “Red Hot” hay que verlos por lo menos una vez en la vida!

Ante un Palacio de los Deportes repleto y eufórico por ver recordar viejos clásicos y escuchar los temas de The Getaway, su nuevo álbum, los Red regresaron a la CDMX para demostrar que México los ama y que a pesar de que sus últimos materiales no han sido precisamente los mejores de su discografía, en vivo son una de las agrupaciones más potentes de la actualidad.

Presentando un impresionante juego de luces que pendían sobre el techo del Palacio, que iban y venían y jugaban al ritmo de las canciones y que parecían flotar como si tuvieran vida propia, aquello era como ser parte de un espectáculo fuera de este mundo.

Los seguidores de la banda también tuvieron un papel muy importante en la noche. Entregados desde la primera hasta la última canción, entre slam, brincando, cantando y aventando su cerveza y en el peor de los casos su vaso con orín, pero no había una sola alma que no estuviera conectada con lo que pasaba sobre el escenario.

A pesar de que se guardaron algunos hits como “Can’t Stop” o “Aeroplane”, temas como “Scar Tissue”, su nuevo hit “Dark Necessities”, viejos clásicos de furioso funk como “Blood Sugar Sex Magik”, obviamente “Californication”, la épica “Under The Bridge” y “By The Way”, y un brutal cierre con “Give It Away”, hicieron del concierto de anoche, uno de los mejores conciertos que veremos en nuestras vidas.

Flea no es un ser de este planeta, brinca, corre, hace caras, se mueve rabiosamente, sin dejar de tocar el bajo de una manera brutal, siempre coordinado con la maquina que es tras los tambores Chad Smith, mientras que Kiedis es enorme, siempre enérgico, jovial y con un físico impresionante que ya quisiéramos tener a su edad los chavorucos que nos dimos cita ayer al palacio. Mención aparte para Josh Adam Klinghoffer, que aunque muchos siguen extrañando la presencia de Frusciante,  Josh representa en su sonido y su actitud la esencia noventera, que por momentos recuerda a un joven Billy Corgan.

Fue todo un deleite ver en vivo a una de las bandas integrante del Salón de la Fama del Rock & Roll: los Red Hot Chili Peppers.

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Categoría: Reviews
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Fecha: 11 octubre 2017
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